sábado, 7 de junio de 2014

Ese fue mi error...

Aquella noche la luna estaba en lo más alto del cielo, apenas necesitabas luz artificial para ver con claridad en la oscuridad. Pero eso no es importante en este momento...
Una llamada de teléfono, una cerveza en la mano cayendo al suelo y pocos segundos después, un disparo ensordecedor haciendo que su vida se desvaneciera como el vaho que desaparece de tu boca cuando respiras en invierno.
Y ahí yacía aquel cuerpo inerte, aquella joven, la maté; le quité la vida y no me sentía culpable en absoluto. ¿Por qué? Muchos os preguntaréis por qué le arranqué la felicidad de vivir. No es por que sea un psicópata, o esté enfermo, o disfrute matando gente e incluso me excite hacerlo, no. Simplemente, ya no me servía para nada. Se que es cruel, pero era la forma mas fácil y rápida que se me ocurría para que esa mujer no arruinara mis planes.
Disculpen mi arrogancia, no me presenté. Mi nombre es Kyrion von Fischadler, soy de Alemania, pero vine a vivir a Nueva York hace algún tiempo.
Pero volvamos con lo que realmente importa. Aquella mujer, a la que hacía unos minutos había matado. Iba a sabotear mi trabajo que, durante años, estaba intentando sacar a la luz. Creeréis que estoy loco, pero no es así, tal vez sea un poco codicioso con mi trabajo, tal vez sea por la dedicación y la ilusión por mi esfuerzo en todo lo que hago. Quizá mucha gente crea que es un juego de niños, pero yo no lo veo así.
Se que fue un error, y que tal vez me quedaría una buena temporada en los calabozos de algún barrio de aquella gran ciudad, pero siempre hay que arriesgar para ganar y salir victorioso. Y esta, no es la forma correcta, eso lo se, pero no tenía otra alternativa...

Días más tarde, la policía abriría un nuevo caso con la muerte de aquella mujer, preferiblemente tan solo escribiré sus iniciales, D Z.
Debí haberme deshecho del cuerpo, pero ni lo pensé. Salí de aquel apartamento minutos después, no dejé ningún rastro que pudiera culparme, o eso creí.
Tan solo hicieron falta las pruebas de mi A.D.N en las uñas de aquella joven. Antes de matarla, ella me abrazó y me acarició la cara, suficiente fue para los de homicidios que descubrieron mi identidad y mi paradero, o eso creían ellos...
Os diré la verdad de todo, soy escritor, y aquella mujer quiso arrebatarme todo lo que tenía, mi vida, mi fama, toda mi riqueza. Pero su codicia iba más allá, lo que realmente anhelaba era lo que yo podía darle en la cama, se que todo hombre estaría agradecido de que una mujer como era ella lo atrapara en su habitación y tuviera relaciones sexuales tan intensas durante noches y días completos. Pero yo no podía, yo estaba casado, tenía hijos y no podía perder el tiempo teniendo una aventura con una joven que lo único que deseaba era ser rica y famosa.
Mi negativa le dio tanto coraje que llegó a denunciarme por acoso sexual, por suerte y para mi tranquilidad, la policía cerró el caso y yo quedé impune ante la sarta de mentiras que D Z soltó por su boca.
Volviendo al asesinato, se que me precipité y por más vueltas que le de, no hay vuelta atrás, y que esos daños colaterales en mi persona serían el fin de mis días como escritor. Mi vida llegaría a una oscuridad tan negra que jamás vería la luz.
Pero ahora soy feliz, me siento bien, con sarcasmo diría que estoy alegremente agradecido de que por fin esté de vuelta en casa, junto con mi familia.

Han pasado diez años de esto, pero mi cabeza no deja de darle vueltas. Y realmente aprendí una valiosa lección, y es que no hay que cometer ninguna locura por creer que eres feliz con un puñado de dinero; vive con lo que tienes, y vive como quieras, pero vive tu vida y nunca interpongas la fama y el dinero al amor de tu familia...

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