martes, 16 de julio de 2019

El Nacimiento de una Espada

Recuerdo un pasado casi cercano, donde la Isla de los Guardianes de la Luz, estaba habitada por demasiadas razas, quizá fueran cientos, o quizá miles. Toda la isla estaba repleta de seres que jamás hubieras creído que podían llegar a existir. Algo grande estaba sucediendo pero nadie se daba cuenta de ello.

Desde arriba nos observaban la diosa Selene y su protector, el Dragón. Nadie sabía cual era su cometido en todo esto, y con el paso de los años, eran menos las razas que quedaban en la isla. Cada día era un nuevo reto, una nueva prueba de fuerza, inteligencia, espiritualidad, compañerismo. Y todo era parte de un intrincado plan para que cuatro únicas razas quedaran permanentemente en la isla, para protegerla y cuidarla.

Ese día llegó, y los últimos en dejar la isla fueron derribados por el monstruo de las aguas que rodeaban esta gigantesca isla, el Leviatán.

Una mujer, dio la voz de alarma, un pequeño lycan se vio envuelto en la agonía de la muerte inmediata, a pocos metros del acantilado, y sin nada a lo que aferrarse, intentaba sobrevivir un muchacho. Muchos fueron los que intentaron llegar hasta él, pero la mujer fue la única que pudo llegar hasta el chico, cuidando de que el Leviatán no se los llevara hasta el fondo de las aguas.

En aquel momento, el Dragón descendió desde el cielo, cayendo en picado hasta golpear al Leviatán con sus duras y fuertes garras, haciendo que este se desestabilizara y se hundiera.

Una vez a salvo, el Dragón se acercó a ellos, que ya estaban junto a los suyos. La mujer, se acercó a él, hizo una reverencia y este le devolvió el saludo inclinando su cabeza. La mujer se acercó un poco más, hasta quedar a pocos centímetros del gran Dragón, extendió sus brazos y lo abrazó. Por su piel empezó a recorrer una energía que le resultaba familiar. Y en su cabeza apareció una voz femenina "Él era uno de los vuestros", era Selene, revelando el secreto del Dragón.

La mujer se apartó del Dragón, haciendo una reverencia y éste desapareció del lugar agitando sus majestuosas alas. El muchacho se acercó a la mujer y la abrazó.

En aquel momento, un hombre apareció de entre la multitud, quedándose frente a la mujer y al muchacho.

"¿Quién eres mujer? ¿Cuál es tu nombre?" preguntó en un tono serio y de autoridad. "Mi nombre es Aysel" dijo la mujer agachando la cabeza.
 Aquel hombre asintió "y tú, muchacho ¿cómo te llamas?" preguntó nuevamente. El chico alzó la vista y contestó "Me llamo Nhean", el hombre dejó caer una rodilla al suelo para ponerse a la altura del joven "Fuiste muy valiente, y he visto cosas en ti que me hacen sentir que harás grandes cosas por nuestra familia". El hombre se levantó y alzó la voz "SOY SOLO UN HOMBRE QUE LLEGÓ AQUÍ CON UNA FAMILIA, UNA MANADA Y JAMÁS HABÍA VISTO ALGO SEMEJANTE" dejó de hablar, tomó un poco de aire y continuó "ESTA MUJER, ESTA LYCAN, HA DEMOSTRADO QUE LA MANADA ES MÁS IMPORTANTE QUE TODO LO DEMÁS, ELLA MERECE SER ALGUIEN IMPORTANTE PARA NOSOTROS, Y YO, COMO UNO DE LOS PRIMEROS LYCANS EN LLEGAR A LA ISLA, QUIERO PROCLAMAR QUE ESTA MUJER, AYSEL, SEA NUESTRA REINA". En aquel momento, la muchedumbre empezó a gritar, algunos en su forma híbrida aullaban, todos de felicidad y de aprobación por el nombramiento de la reina lycan.

En ese instante, Aysel, la recién proclamada reina lycan, alzó la voz haciendo callar a todos allí "ES BIEN SABIDO QUE NADIE PUEDE OTORGAR TAL TÍTULO SIN TENER PODER NECESARIO PARA ELLO". Aquel hombre asintió ante las palabras de la reina "Es cierto, por eso yo mismo he sido quien te ha cedido ese título". Aysel, dudando ante sus palabras formula una pregunta "¿y tú, quién eres?". En ese momento, el hombre cambió su apariencia, transformándose en un lycan blanco de intensos ojos azules, portando unas túnicas oscuras y  armaduras en sus brazos, desprendiendo una luz casi hipnótica de color azul. Aquel lycan alzó la voz "HERMANOS, ANOCHE LA DIOSA SELENE SE APARECIÓ FRENTE A MI, Y ME OTORGÓ LA REVELACIÓN DE MI DESTINO PARA CON VOSOTROS, AQUÍ MISMO ME PRESENTO ANTE TODOS, SOY INDRO, VUESTRO ANCESTRAL". Todo el mundo quedó sorprendido, la nueva reina lo miró avergonzada y rápidamente se arrodilló, haciendo así que todos los presentes hicieran lo mismo. Indro, al ver aquel acto de lealtad, tendió la mano a Aysel, esta la tomó firmemente y se puso en pie. "¡¡LEVANTAOS Y SALUDAD A VUESTRA NUEVA REINA!!". En ese momento,un estallido de gritos y vítores invadió el lugar.

Tiempo después, la vida en la aldea era casi monótona. Aquel joven ya tenía demasiada destreza con la espada y en combate, se había fortalecido mucho más que algunos otros guerreros que habían estado en casi cien batallas. La reina y el ancestral, lo observaban de cerca, aprobando cada progreso que hacía. Ambos coincidían en que Nhean, sería un buen guerrero y que conseguiría llegar a lo más alto de la nobleza en poco tiempo, ya que a parte de la lucha, muchas otras cosas se le daban bien, como ayudar a todos los que allí vivían, recolectar víveres, leña, e incluso salir de cacería con los más expertos de la aldea.

Pocos días después, la reina Aysel, despertó en medio de un terrible sueño, angustiada salió de su habitación en el castillo y casi con sigilo recorrió pasillos, abrió puertas, bajó escaleras hasta llegar a las catacumbas del castillo, y allí, en una pequeña recámara, se ubicaba el objeto más preciado de Aysel y de quien sabía de su existencia, el ancestral y algún guerrero, incluyendo a Nhean. Cuando entró allí, Indro, el ancestral ya estaba ahí, miró a la reina y le habló "Ha sido hace una hora, quizá menos, pero hemos de partir cuanto antes". Aysel asintió sin dejar de ver aquella llama color azul, y una lágrima recorría su rostro por la tristeza y preocupación que había en su interior. "Reúne a varios guerreros, los más fuertes, saldremos en una hora" declaró la reina. El ancestral asintió y salió de la sala con paso firme y rápido. Aysel se quedó allí unos minutos más y después fue hacia su habitación a prepararse para salir.

Una hora más tarde, en las puertas del castillo, se encontraban a la espera uno de los guerreros y el ancestral. La reina bajó las escaleras de la entrada del castillo, vio a quienes habían allí y fue directa hacia Indro "¿dónde está Nhean?" preguntó. El joven apareció por uno de los callejones de la aldea, apresurándose "disculpen por el retraso, pero ya estoy listo" dijo Nhean con un poco de dificultad para respirar. La reina asintió "marchemos, nos queda un largo camino que recorrer". Aquel grupo salió del castillo, sin caballos y casi sin víveres para ellos, ya que portaban fardos de comida en sus espaldas para llevar a los ancianos.

El camino era dificultoso y casi inaccesible para muchos, senderos de rocas, fango y caminos por los que apenas se podía caminar sin rezar para no caer al vacío, pero aquellos guerreros eran fuertes y tenían demasiada destreza para poder recorrer las casi cincuenta millas que les separaban de la aldea de los ancianos.

Una vez arribados a la entrada de las cuevas donde se encontraba la aldea de los ancianos, la reina sintió un olor un tanto extraño, y sentía que algo iba mal "démonos prisa, debemos llegar cuanto antes" anunció Aysel. Todos se adentraron en las cuevas, guiándose por el olfato, la reina los condujo hasta la pequeña aldea. En cuanto llegaron, Aysel fue en busca del anciano más longevo y más sabio. Éste le contó que algo acechaba por los bosques cercanos, no sabían con certeza que era, pero estaban convencidos de que algo atroz ocurriría si no acababan con aquellos seres que traían la oscuridad hacia la aldea. Aysel asintió y fue en busca de su grupo de guerreros.

La reina se reunió con ellos "descansaremos un poco y cuando la luna esté en lo más alto del cielo, partiremos en busca de esos seres". Todos asintieron y marcharon a descansar.  Aysel quedó sumida en sus pensamientos, sentada en el único trono recubierto de pieles que había en la estancia. Dándole vueltas en su cabeza a lo que pasaría si no consiguiesen aniquilar a esos seres. Pero, poco a poco el sueño fue venciendo a su cuerpo, y en aquel trono quedó dormida.

Apenas pasaron un par de horas cuando la reina despertó agitada, pero ella no fue la única que había salido de sus sueños. Indro y Nhean fueron en busca de Aysel, una vez los tres juntos Nhean preguntó "¿habéis tenido el mismo sueño verdad?", ambos asintieron y el ancestral habló "en mi sueño, se revelaba tu muerte", le puso la mano en el hombro a Nhean, a lo que el chico dijo "en el mio era la reina quien exhalaba en su último suspiro", se le notaba en su voz la tristeza. Aysel miró a Indro "en mis sueños aparecía nuestro ancestral sin vida, en medio de la oscuridad".
Aquellos sueños no habían sido otorgados al azar, algo había detrás de todo aquello, una advertencia que Selene les enviaba.

En ese momento, el guerrero que les acompañaba apareció en la puerta, inquieto y preocupado, fue directo hacia la reina, el guerrero se dejó caer de rodillas delante de ella y bajó la cabeza. Aysel, posó su mano en el hombro del muchacho "¿qué ocurre?" le preguntó al chico. "Mi señora, he sido partícipe de las palabras que nuestra diosa Selene tenía para mi, eran advertencias y revelaciones para con nosotros", empezó a contar aquel guerrero. "Cuéntanos pues que fue que hizo que despertaras de tus sueños y llegaras aquí con tanta prisa" dijo Indro. El guerrero se levantó y tomó asiento, Nhean le ofreció un vaso de hidromiel ¹ y este lo tomó casi de un sorbo. Aysel volvió a preguntarle "¿qué fue lo que te ocurrió para venir aquí a estas horas de la noche?". El guerrero empezó a relatar todo lo vivido en sus sueños "Verán, no se como explicarlo, era todo demasiado extraño, pero haré lo posible para que puedan entender todo lo que pasó en mi sueño" todos asintieron y esperaron su relato. "Era de noche, la luna estaba en lo alto del cielo, no habían estrellas, era todo oscuridad salvo por la luna que dejaba entrever alguna sombra, estábamos listos para partir en busca de esos seres, y antes de salir de la aldea, una luz intensa y cegadora, descendía del cielo, cayendo justo frente a nosotros. Selene apareció y habló de que antes de partir hacia una intensa lucha, debíamos estar preparados para poder vencerlos. Hablaba sobre una espada que debíamos fabricar nosotros mismos, con varios elementos, entre ellos, habían tres muy especiales para que el poder de esa espada pudiera fluir". Todos estaban atentos a las palabras del guerrero, que relataba aquel sueño como si de una historia se tratase. "Wolframio ², plata y huesos de antiguos guerreros, esos elementos eran los que harían la espada más fuerte y debíamos encontrarlos".

Hizo una pausa, bebió un poco y siguió con su relato "Selene me reveló donde encontrar cada elemento, el wolframio se encontraba en unas cuevas no muy lejos de la aldea, siguiendo el sendero que subía hacia las montañas; la plata, debían llevarla hasta la cueva y allí crear la hoja de la espada; y los huesos de antiguos guerreros, los encontraríamos en las tumbas que hay en una de  las cuevas de la aldea, y con ello se crearía la empuñadura". El muchacho quedó callado, sin decir nada mas, pero Nhean, que tenía un don para saber cuando alguien ocultaba algo, preguntó "¿algo más que necesitemos saber sobre tus sueños?", el guerrero estaba inquieto, algo perturbaba su mente. Agachó su cabeza y empezó a hablar "Verá mi reina, en el sueño se revelaba mi futuro en el reino y para con vos". Aysel, atónita ante aquellas palabras, siguió escuchando atenta mientras aquel muchacho seguía explicando "yo dejaré de ser humano y pasaré a ser su guardián, allá a donde vaya, yo la seguiré". El chico estaba un poco abrumado y a la vez triste, ya que dejaría de ser medio humano y eso significaba que la mayoría de las cosas que hacía, ya no las podría llevar a cabo, pero por otra parte, estaría al servicio de su reina por siempre.

La hora de partir se acercaba, y Aysel tomó la decisión "Nhean, Indro, iréis a las cuevas y creareis la hoja de la espada", la reina sacó un pequeño baúl que escondía entre sus enseres "esto es el elemento que necesitáis para terminar vuestra parte de la espada", le dio el pequeño baúl a Nhean y éste lo abrió "plata, de la realeza" musitó el joven. Cerró la caja y la guardó entre sus ropas. Aysel siguió dando instrucciones "nosotros nos quedaremos en la aldea y con la ayuda de los ancianos, crearemos la empuñadura de la espada, y cuando regreséis, uniremos los dos fragmentos y crearemos la espada". Todos asintieron y salieron de la estancia para empezar su cometido.

Nhean e Indro partieron hacia las cuevas, no tardaron mucho más que media hora en llegar, cuando entraron buscaron el wolframio por todo el lugar, pero no lo hallaron, hasta que, estando en silencio, un ruido ensordecedor inundo la sala, una pared había cedido y una luz de color azul brillante salía de aquel escondite, ambos se acercaron y allí, en el centro de esa pequeña estancia, un mineral ocupaba toda una larga columna hasta el techo de la cueva. Ambos se quedaron atónitos ante la belleza de aquel pequeño lugar, un color azul invadía las paredes, como si de pequeñas lucecitas se tratase. Pasaron unos minutos hasta que decidieron sacar un poco del mineral.

En la aldea, Aysel y el guerrero que la acompañaba, empezaban a hacer la empuñadura, y para ello, uno de los ancianos, los acompañó hasta las tumbas de los guerreros fallecidos. Una vez en la entrada de aquel campo santo, el anciano pronunció unas palabras "Hijos, tengan cuidado de no atormentar las almas de nuestros guerreros, ellos ya tuvieron su vida terrenal llena de lucha y a veces dolor, sed respetuosos con ellos", Aysel y el chico asintieron, y aquel anciano pronunció unas palabras en otro idioma que solo hablaban los más ancianos; una luz azul invadió aquellas tierras, haciendo brillar cada tumba y cada pedazo de tierra en la que descansaban aquellos guerreros. Aquel viejo lycan lo que había hecho era pedir ayuda a los que allí descansaban, y poco a poco los huesos de aquellos que dormían eternamente se fueron desenterrando como una pequeña ofrenda desde el más allá para los que ahora iban a luchar en sus nombres. La reina y el guerrero quedaron asombrados con aquella visión que tenían, sintieron demasiadas cosas en apenas unos pocos segundos y entendieron parte de la historia de su reino.

Aysel entró en aquellas tierras santas para tomar los huesos, haciendo una pequeña reverencia a cada guerrero fallecido como respeto y gratitud. Cuando paró frente a una de aquellas tumbas, una brisa se apoderó de ella y mostró en su mente unas imágenes de cuando apenas la reina era una pequeña lycan. Una lágrima caía por su rostro al sentir un cálido abrazo de aquel guerrero caído en batalla junto con unas palabras de aliento que éste le ofrecía " Tú eres la reina que nuestra familia necesitaba, se fuerte y cuida de los nuestros". Aysel asintió y tomó los huesos, se levantó y salió de aquel cementerio sagrado con todos los huesos que había recolectado para crear la empuñadura de la espada.

Cuando creaban la hoja de la espada en aquellas cuevas, Nhean e Indro sintieron que algo se calaba en sus huesos, se sentían más fuertes, con más valor; sintieron como una energía se apoderaba de ellos, haciendo que sus mentes volvieran a aquellos momentos cuando eran más felices e inocentes. Las almas de los guerreros les habían regalado un momento de paz y calma en sus corazones, haciéndoles recordar que no todo eran guerras y desdichas en sus vidas.

Una vez terminaron de crear la hoja de la espada, el guerrero y el ancestral volvieron a la aldea. Cuando llegaron, Nhean sacó la hoja y la entregó a la reina, Aysel la observó por un momento, tenía un filo del color de la plata, con tres salientes en cada lado, era pesada pero a la vez ligera, tenía el perfecto equilibrio para usarla con la destreza de un lycan curtido en combate.

Una vez terminada la empuñadura, Aysel se la mostró a los demás, una cabeza de lobo la coronaba, hecha de los huesos de los guerreros caídos en combate. Todos estaban orgullosos del trabajo que habían hecho. Los cuatro salieron al centro de la aldea, portando las dos partes de la espada. Estando allí, una luz brillante y cegadora descendió del cielo y allí, ante ellos, la diosa Selene apareció; todos se inclinaron ante su presencia y la diosa los hizo levantarse. Selene tomó las dos partes de la espada, las hizo elevarse en el aire y señaló a la llama azul que en aquella aldea había, haciendo que envolviera las dos partes de la espada, y en el lenguaje de los dioses, Selene recitó unas palabras, mientras que la espada iba completándose poco a poco. Una vez construida, la espada quedó flotando en el aire, cubierta por un halo brillante de color azul y blanco que viajaba alrededor de la espada.

En ese momento, Selene llamó al guerrero que había acompañado a Aysel todo el tiempo, el muchacho se quedó frente a Selene, arrodillado, alzando la mirada hacia la diosa. Esta hizo crecer un tótem de la tierra, llamó al ancestral y le pidió que posara su mano sobre la piedra, la diosa empezó a elevar su canto, Indro sintió una fuerza en su interior, su forma real apareció y las marcas ancestrales que portaba en su pelaje, fueron absorbidas por el tótem, haciendo que éste se iluminara de un color azul intenso.  Selene traspasó esa energía hacia el guerrero, envolviéndolo con la misma luz que desprendía el tótem.

Aysel y Nhean miraban absortos ante tal acontecimiento mágico que la diosa Selene desempeñaba en el centro de la aldea. El ancestral seguía con su mano en el tótem y el guerrero levitaba dentro de esa luz azul que Selene hacía viajar desde el tótem hasta el muchacho. En ese instante un aullido dejaba sin aliento a todo el que allí había. La luz cesó hasta desaparecer y un enorme lobo de color negro con unos ojos azules penetrantes apareció en el lugar de aquel guerrero. Majestuoso, feroz, letal, pero a la vez noble y protector, hacía una reverencia a Selene, agachando su enorme cabeza. La diosa asintió en forma de aprobación. "Querida Aysel, reina del pueblo lycan, desde este mismo instante y para la eternidad, te hago entrega de un guardián, Amarok ³". Aquel lobo caminó hacia la reina e hizo una reverencia y tomó su lugar junto a Aysel. "Aysel, allá donde vayas, Amarok irá contigo, él cuidará de ti siempre" dijo Selene.

Aysel acarició a su guardián, y dio las gracias a Selene por tal regalo que le había hecho. Nhean, se encontraba al lado de Indro, ayudando a que se recompusiera por tanta energía que había perdido y que pronto recuperó. Selene se acercó al ancestral "Indro, esta espada es para cada uno de los guerreros del reino lycan, no será la única, pero esta es la primera. Cada vez que se necesite una espada como esta, tendrás la posibilidad de crear una idéntica, sin la necesidad de que yo tenga que volver aquí para ofreceros mi ayuda". Indro tomó la espada, y Selene se desvaneció en un abrir y cerrar de ojos.

El ancestral se acercó a Aysel y le cedió la espada "Eres nuestra reina y debes ser quien guarde la espada", ella asintió. Nhean que aún estaba asimilando todo lo que había ocurrido decidió recordarles que debían partir pronto para acabar con aquellos seres que intentaban perturbar la paz de la aldea de los ancianos. Los tres, junto con el nuevo guardián de la reina, partieron hacia el principio de una guerra, que, ojalá no acabara en tragedia.

Después de horas caminando, Nhean paró bruscamente "¡esperad! hay algo que no va bien, demasiada calma, esto no es bueno" alertó a los demás. El joven cambió a su forma natural y se puso en guardia, Aysel miró a su guardián y éste se puso en alerta al lado de la reina. En ese instante, un ruido ensordecedor llegaba a ellos desde diferentes partes, y sin apenas tiempo para prepararse, estaban rodeados por un centenar de seres oscuros. Uno de esos seres levantó uno de sus brazos y señaló a Indro "nos volvemos a ver viejo amigo", el ancestral lo miró fijamente "seré viejo, pero jamás tu amigo" dijo y se abalanzó sobre aquel ser mientras revelaba su forma natural. En casi centésimas de segundo habían cuatro lycans luchando cuerpo a cuerpo contra aquellos demonios.

Apenas les quedaban fuerzas, pero seguían luchando. Aysel cayó y volvió a su estado humano, magullada, herida y agotada, buscó la espada que Selene les había regalado, una vez en sus manos, la desenfundó y la alzó por arriba de su cabeza. Una luz cegadora de color azul salió de la espada, haciendo que la reina recobrara sus fuerzas y comenzó de nuevo a luchar contra aquellos demonios. No pasaron nada más que unos minutos para ver que solo uno de aquellos seres quedaba en pie. Aysel fue hacia él, poniendo la espada en su cuello "no subestimes nuestra raza, aunque seamos pocos en la lucha, siempre lo haremos juntos, a ojos del mundo seremos una manada, pero nosotros, sabemos que somos una familia, y la familia es lo más importante que hay", al terminar de hablar, la reina miró a los ojos de aquel demonio y segundos después rebanó su cuello y aquel ser se convirtió en cenizas...

[ ¹ Fermentación de agua y miel ]
[ ² Elemento químico que se utiliza para fabricar herramientas de corte. Tiene alta resistencia ]
[ ³ El espíritu del lobo. Lobo gigantesco de la mitología inuit ]
Aysel - Significa "como la Luna" ]
Nhean - Significa "Instintivo" en camboyano ]
Indro - Significa "Hombre del bosque" en sánscrito ]



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♰  Gloria y Lealtad ! ☪
         
GL ♰ Imperio ☪ UW
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sábado, 2 de julio de 2016

Fighting fears

Tres golpes secos en la puerta hicieron que me despertara en la madrugada. Cuando me levanté para ir a abrir la puerta, un sobre se deslizó por la ranura inferior de la puerta. En ese sobre, estaba escrito mi nombre, lo agarré y examiné aquel sobre, son abrirlo. La verdad tenía demasiada curiosidad por saber que había en su interior, así que decidí abrirlo. En su interior había algo escrito…



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                                           Thorment

 Desde que llegaste al Imperio, has ido avanzando en tu camino tanto en inteligencia como físicamente.
Ya estás preparado para ir a la búsqueda de algo que desde que llegaste, te pertenece.
Hoy, cuando el sol despunte en lo alto de las montañas, empezará tu viaje.
Nunca te des por vencido, lucha contra tus miedos y vence.

              亗  GLORIA Y LEALTAD! ☪               
                                               
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Después de leer aquello, me sentí tan nervioso que ya no pude dormir ni un segundo más, no se cuanto faltaría para que empezara el día, pero mis nervios se asegurarían de que no durmiera ni un minuto más.

Salí de la habitación, con la intención de encontrar a alguien con quien poder hablar, pero para mi suerte... no había nadie, ya todos dormían. Pero aún así, me fui a dar una vuelta por el castillo, tenía tantos nervios en el cuerpo que deseaba que ya pasara todo. Fui a la biblioteca, con la intención de leer algo, al menos para que pasara rápido el tiempo que quedaba para mi viaje.

Cuando llegué a la biblioteca, empecé a buscar algo que leer, y con suerte, di con un libro que relataba algunas de las historias del imperio. Empecé a leer, y llegué a un punto en el que me dio miedo seguir leyendo, ya que alguien, contaba como se enfrentó a sus miedos. Dejé el libro encima de una mesa, y cuando alcé la vista, di un brinco, no me esperaba que allí hubiera nadie.

- ¿Qué haces aquí? - me preguntó.
+ No pude dormir, recibí una carta y cuando la leí mis nervios se apoderaron de mi.
- No te preocupes, yo pasé por eso, y bueno, no quiero asustarte, pero es bastante difícil, pero me atrevería a decir que puedes conseguirlo, solo tienes que creer y confiar en ti, lo demás, es todo mental.
+ Nunca te había visto por aquí, ¿quién eres? - le pregunté.
- Soy alguien que pasa desapercibido, así que mucha importancia no le des a mi nombre.

Sus palabras me dejaron un poco confundido, pero en ese momento tenía otras cosas en mente como para ponerme a pensar en ello. Cuando me quise dar cuenta, ya casi estaba amaneciendo, y aquella persona se levantó de la silla y me habló.

- En breve deberás estar listo, pero tengo que decirte algo, con tu aspecto real, te será bastante difícil superar todo lo que te depara en ese viaje.
+ ¿A qué te refieres? - pregunté con intriga.
- Bien, yo se lo que eres realmente, se que tienes fuerza, pero no tanta agilidad como quisieras, así que mi recomendación es que vayas con tu aspecto humano. Aunque, te será difícil el no cambiar, ya que es una prueba mental y te costará el contenerte como humano. Pero, para todo hay solución en esta parte del mundo...
+ Y... ¿qué me sugieres? - pregunté con más intriga aún.
- Deberás tomar un elixir que impida que cambies a tu verdadera forma. Pero... - de pronto enmudeció.
+ ¿Qué?, ¿qué ocurre? - pregunté insistente.
- Deberé ir a por ese elixir, y tardaré un buen rato en volver.
+ Puedo llevarte, soy rápido.
-Sí, llegaríamos antes, pero deberíamos ir ya.
+ Entonces... ¿a qué esperamos?

Se levantó y me hizo un gesto para que le siguiera. Me levanté y lo acompañé. Me llevó fuera del castillo.

- Bien, deberás llevarme hasta el bosque, allí deberé hablar con uno de los elfos y pedirle el elixir, pero quizá quiera algo a cambio...
+ Está bien, vayamos.

En ese momento me concentré y cambié mi forma, el centauro de cabellos dorados y lomo blanco apareció dejando atrás mi forma humana. Le hice un gesto para que subiera en mi lomo y empecé a cabalgar en dirección al bosque. Un par de horas más tarde, llegamos al bosque, estaba exhausto.

- Ahora tenemos que ir con tranquilidad, y adentrarnos más aún en el bosque, con suerte, el elfo que buscamos nos encontrará a nosotros.

Le hice un gesto de aprobación con la cabeza y seguimos caminando por el bosque. Pasó un rato hasta que al fin apareció aquel elfo. Y sin saber como, ya estábamos de vuelta hacia el castillo. Realmente no pude saber que pasó en aquel instante. Supuse que sería la magia de aquel lugar y que pocos pueden presenciar...

Cuando llegamos al castillo, faltaban pocos minutos para que despuntara el alba, y ya parecía haber movimiento en los alrededores del castillo.

- El elixir dura seis horas, ese es el tiempo que tienes para ir y volver - paró un instante y prosiguió - tendrás tiempo suficiente si te concentras y eres fuerte mental y físicamente.
+ Muchas gracias por todo - le dije amablemente.

La familia empezaba a llegar a la puerta del castillo, y yo volvía a mi forma humana. Al momento aparecieron mis padres, los emperadores.

~ Buenos días hijo - me saludó el Emperador.
- Buen día hijo - me saludó la Emperatriz.
+ Buenos días padres - saludé haciendo una reverencia.
~ ¿Ya estás preparado para tu viaje? - me preguntó el Emperador.
+ Sí padre, decidí ir como humano, quizá no pueda ser tan ágil si voy como centauro, y traigo mi arco por si lo llegase a necesitar - expliqué.
- Bien hijo, recuerda que tu mente es más poderosa que cualquier arma - me dijo la Emperatriz mientras me abrazaba.
+ Madre, vendrá con nosotros? - le pregunté.
- No hijo, yo esperaré por tu regreso.
~ Hijo, en cuanto estén todos listos, partiremos - dijo por último el Emperador.

Yo asentí con la cabeza y miré a mi alrededor, eran unos cuantos los que me acompañarían, entre ellos mi hermano Samael y uno de mis mejores amigos y compañeros de locuras, Gab.

~ Bueno, ya estamos todos listos, es hora de adentrarnos en las profundidades más oscuras del imperio - avisó el Emperador.

De mi bolsillo saqué el frasquito con el elixir, lo miré unos segundos, lo abrí y lo bebí. Creí que tendría un sabor extraño y horrible, pero no fue así, era dulce como el azúcar y cuando el líquido tocó mi lengua, noté un cierto sabor a vainilla, y cuando ya lo hube tragado, en mi boca se quedó un cierto sabor a canela...

Alguien nos entregó una antorcha a cada uno, para poder ver mientras descendíamos. El Emperador empezó a descender primero, después le seguí yo, y tras de mi, Samael y Gab junto con los demás. Al menos éramos diez personas, algunos con su verdadera identidad y otros como humanos. Pero allí estábamos todos, juntos, unidos como una gran familia, descendiendo por aquellas grutas.

Conforme íbamos adentrándonos y descendiendo por aquellas galerías húmedas y oscuras, sentía como una energía negativa iba invadiendo todo mi cuerpo, haciendo que cada vez me sintiera más débil, tanto física como mentalmente. Pero en mi mente rondaban las palabras de mi querida madre "tu mente es más poderosa que cualquier arma". Aquellas palabras me dieron aliento para seguir con aquel viaje. Debía ser fuerte, no decaer y seguir adelante, sin dudar ni un segundo.

El tiempo pasaba y seguíamos descendiendo, la humedad calaba mis huesos, mi mente tenía una lucha constante con aquella energía negativa. Pero tenía que seguir, no podía dejarme vencer tan fácilmente...

Habían pasado casi tres horas y al fin estábamos frente a la Cueva Infernal, mi corazón iba a mil por hora, sentía que se iba a salir de mi pecho en cualquier momento. Una parte de mi quería salir de allí, pero yo sabía que debía quedarme y avanzar.

~ Hijo, hasta aquí te hemos acompañado, ahora deberás seguir tú solo, esta es una lucha que deberás luchar solo tú, cada uno de los que estamos aquí ya superamos esta prueba, ahora es tu turno - me alentó el Emperador.

Tragué saliva, y asentí con la cabeza. Todos los allí presentes me animaban para que siguiera adelante, me alentaban con sus palabras, pero mi corazón cada vez iba más deprisa y todo mi cuerpo temblaba. Pero en mi cabeza volvieron a resonar las palabras de mi madre, la Emperatriz, "tu mente es más poderosa que cualquier arma". En ese momento, tomé el arco y saqué una flecha del carcaj, me adentré y empecé a bajar los peldaños.

De repente sentí una punzada en mi brazo izquierdo, miré y tenía una herida, algo me había rozado y estaba sangrando. Miré en todas direcciones y allí estaba, un ser del inframundo me estaba lanzando flechas, intenté esquivarlas como pude, disparé varias flechas sin éxito.

Aquel ser disparó una flecha al mismo instante en el que yo disparé otra, mi flecha acabó con él, y su flecha se clavó en mi pierna. Grité de dolor, pero pude sacarme la flecha y continuar.

Seguí avanzando y en estado de alerta, y allí estaba, aquella espada, la Espada Dark, en lo alto de una roca, avancé tan rápido como pude, pero cuando estaba a punto de tomar la espada, un esqueleto apareció frente a mi, portaba una lanza que agitaba contra mi, intenté agarrar mi arco y cargar una flecha pero recibí un golpe por su parte y caí al suelo, mi arco salió despedido y con tanta oscuridad de por medio, no vi donde cayó. De repente, un reflejo tras el esqueleto, me hizo levantarme y darle un giro, tirándome y deslizándome por el suelo, alcancé a tomar una espada que allí había. No quise pensar a quien perteneció aquel arma, pero me ayudó demasiado.

Me levanté, y miré al esqueleto, lo ataqué y recibí un golpe en las costillas. De pronto, en mi mente empezaron a pasar imágenes de una lucha, y me di cuenta de que la Diosa Selene me estaba ayudando, me mostraba que movimientos iba a hacer aquel ser, entonces, me anticipé a ellos y pude vencerlo.

Dolorido y herido, avancé a tomar la espada Dark, pero en aquel momento, unas sombras oscuras me envolvieron y se apoderaron de mis pensamientos, mostrándome imágenes en mi cabeza que creía haber borrado para siempre...

Intenté luchar contra ello, pero fue inútil, mi cuerpo se debilitaba a una velocidad increíble, todo aquello me hizo sentirme pequeño, como si fuera un simple bicho al que pudieras pisar. Y entonces, aquella imagen volvió de nuevo a mi cabeza, me vi acorralado por varias personas, gritándome cosas horrorosas, hiriéndome mentalmente. La soledad me invadió por completo. Quise morirme en aquel mismo instante. No soportaba tanta presión y mis lágrimas recorrían mi rostro. Flaqueé y por un momento dejé de sujetar la espada, me sentía débil, demasiado débil, tanto física como mentalmente...

Cerré mis ojos y en aquel instante, vi a mi madre abrazándome y diciéndome "tu mente es más poderosa que cualquier arma", abrí los ojos, saqué fuerzas de donde pude y grité.

Saqué la espada y las sombras desaparecieron. Caí al suelo con la espada en la mano. Quedé inconsciente por un momento, quizá por el esfuerzo mental al que todo aquello me había sometido.

Cuando desperté, todo había pasado, ya no había nada que temer. Me levanté dolorido y mareado por las heridas que tenía y caminé de vuelta fuera de la cueva, con mi familia. Todos esperaban impacientes, y cuando me vieron, todos me felicitaron y me dieron la enhorabuena.

Mi padre, el Emperador, asintió con la cabeza en forma de aprobación y pasó su brazo por mis hombros.

~ Enhorabuena hijo, supe que lo conseguirías, ahora, volvamos.

Salimos de allí, tan rápido como pude, junto a mi familia. Y un par de horas más tarde, estábamos de vuelta en el castillo. Allí estaba el resto de la familia, y mi madre, la Emperatriz, me esperaba con los brazos abiertos.

- Bienvenido hijo - me abrazó tan fuerte que sentí como toda aquella tristeza y miedo que me había inundado horas antes, desaparecía por completo.

Y entonces, allí estaba ella. Aquella pequeña elfa, Stefania. Se veía tan hermosa...

> Enhorabuena - me felicitó.
+ Gra... gracias - le contesté nervioso.

Me abrazó. Me quedé paralizado. Mi cuerpo no respondía, solo sentí como un calor sofocante inundaba mi cuerpo. Y me invadía una sensación de calma al sentir su tacto en mi piel...

> Me encargaré personalmente de cuidar de ti estos días - me dijo en un susurro.

No se si alguien vio mi cara en aquel momento, pero sentí como me sonrojaba durante un buen rato...

Volviendo un instante a mi viaje. Diré que fue una prueba demasiado dura, pero, como dijo mi madre... "LA MENTE ES MÁS PODEROSA QUE CUALQUIER ARMA" y es cierto. Todos podemos controlar nuestros miedos, y para ello, debemos recordar que cada uno de nosotros somos únicos y esenciales en la vida. Cada uno tenemos algo que nos hace ser únicos, y eso es algo que nunca se debe olvidar, por muy pequeños que nos sintamos en ese momento...





viernes, 3 de junio de 2016

The history of the Asian girl

Año 1580, Japón. Una adorable niña se convertía en toda una mujer, pero... para su desgracia, sería vendida al mejor postor. Así era la vida de los esclavos, cuando las mujeres cumplían doce años, eran vendidas a los señores de alto estirpe. Lo que hicieran con ellas, no era asunto de nadie más que él y esa esclava, y ni eso, ya que la esclava jamás podía negarse a nada. Esa era la triste realidad de las jóvenes huérfanas en Japón.

Pero esta historia quizá empiece triste, pero todo el mundo sabe que la vida da mil vueltas y nadie sabe donde estaremos dentro de unos años. Esta historia, cuenta un pedacito de la vida de una chica, describe una lucha constante por encontrar su lugar, describe sentimientos tales como el sufrimiento, el dolor, la ira... pero también describe la felicidad, la tranquilidad...


Llegó el día en que nuestra joven protagonista sería subastada en una pequeña aldea donde el comercio de esclavos era lo primordial, ella junto a otras veinte chicas encontrarían el destino de su vida.  El tiempo se agotaba y de un momento a otro, ella sería quien fuera vendida por unas cuantas monedas. Sentía miedo, angustia... pero no podía hacer nada más que esperar por su cruel destino...

Todo terminó, alguien dio por ella 200 monedas, demasiado dinero por una simple esclava. Cuando su nuevo amo fue a buscarla, éste le quitó las cadenas y el collar que portaba, para nuestra chica fue todo un alivio, pues la piel estaba enrojecida y magullada por esas cadenas oxidadas.

En ese instante, comenzó su nueva vida, o al menos por el momento.  Aquel hombre corpulento, con el cabello negro, largo y lacio le preguntó por su nombre (haciendo un inciso, en aquella época el nombre que los esclavos tenían, era indiferente para sus dueños), la muchacha no respondió, por miedo, ya que en su cabeza se acumulaban demasiadas preguntas y ella sabía con certeza que un amo nunca preguntaría el nombre a una esclava, a no ser que fuera para azotarla y castigarla.

Aquel hombre, insistió nuevamente, haciéndole saber que no le ocurriría nada malo, y que no la trataría como una esclava mientras ella permaneciera a su lado. La joven accedió, y con un hilo de voz pronunció su nombre "Light". El hombre asintió y le confesó su nombre " Katsu Tukusama*".

En su largo camino, Light aprendió muchas cosas sobre Katsu, que desde el primer momento, jamás la trató como una esclava, si no como una igual, tanto fue que le enseñó las artes como el Kobudō, el Battōjutsu, y el más importante, el Ninjutsu, que precisaba de mucha técnica y concentración, y sobre todo, el equilibrio entre el cuerpo y la mente.

Light se convirtió en la pupila de Katsu, siendo, en un futuro una extraordinaria guerrera samurái. Pero... no adelantemos los acontecimientos, para esto aún queda demasiado...

La noche en la que nuestra joven protagonista alcanzó sus quince años de edad, Katsu, su maestro, la encerró y encadenó en una sala casi impenetrable. Light no entendía nada, no sabía que ocurría y por qué su maestro la estaba encadenando como si fuera una esclava nuevamente. Pero las palabras de Katsu le revelaron toda la verdad... "Cuando te compré en aquella aldea, yo sabía quien eras, te busqué por muchos años, hasta que al fin pude encontrarte. Y esta noche descubrirás quien eres realmente".

Para Light todo era demasiado extraño, seguía sin entender nada, pero confiaba en su maestro, al menos hasta aquel día.

Katsu acarició su cara y desapareció de la estancia. Cerró la puerta con unas cadenas y esperó fuera hasta que llegara el momento en el que Light revelara su verdadera identidad. Eran cerca de las doce de la noche, justo cuando la luna nueva estaba en lo alto del cielo, y aquella noche, tenía un color diferente al habitual, todo el cielo tenía un tono rojizo, bastante tenebroso, pero esa noche se cumplía una de las profecías más esperadas para los guerreros japoneses. "La bestia descendería de los cielos y ocuparía el cuerpo de una joven que liberaría toda su ira sobre todo aquel que se interpusiera en el camino del bien".

Al instante, se escucharon gritos de dolor, como si su alma se desgarrara, Light gritaba, sentía como su piel parecía arrancarse a tiras, sentía demasiado dolor, sentía que se moría en aquel instante. Mientras Katsu, desde fuera le gritaba "Aguanta, pronto descubrirás tu verdadera esencia".

Light se sentía impotente, sufría con tanto dolor, por momentos sentía como su carne se desgarraba, su piel se estiraba y los huesos se ensanchaban lentamente y eso le producía aún más dolor. Deseaba que aquel sufrimiento cesara, quería morir en aquel instante... y de repente, todo cedió.

Un silencio sepulcral se apoderó de aquella habitación. Katsu abrió la puerta y allí estaba, la verdadera Light. Katsu se acercó lentamente mientras le hablaba "se que puedes escucharme, que sigues estando ahí dentro, no te voy a hacer nada, confía en mi", estiró el brazo y un gruñido salió de lo más profundo de Light. "Calmate mi niña, no te pasará nada, yo estoy contigo". Light se sentía confusa, hasta que bajó la cabeza y vio su cuerpo...

La profecía se había cumplido, Light era la bestia que había vuelto para salvar a las almas de los más desdichados... un lobo, ella era un hermoso lobo de color negro. Katsu al fin pudo acariciar al lobo, haciéndole ver que no le haría daño, mostrándole su confianza y su respeto, Light quedó acurrucada en su regazo, sin gruñir, sin hacer nada, como si fuera un pequeño lobo indefenso...

La noche pasó lentamente, y al amanecer, Light volvía a ser humana. Apenas pudo acordarse de lo que había ocurrido la noche anterior, únicamente sentía dolor en su cuerpo, como si hubiera estado durante cinco días enteros caminando sin descanso.

"Light, anoche los ancestros te revelaron tu verdadera esencia, sufriste demasiado, pero conseguiste permanecer con vida". Katsu asintió para mostrarle su respeto y siguió hablando "a partir de ahora, deberás aprender a controlar ese cambio, al principio será doloroso y difícil, pero no más que anoche, y poco a poco irá siendo indoloro y fácil".

Light seguía confundida. No recordaba nada de lo ocurrido, y le pidió que le explicara todo lo que pasó y lo más importante, por qué ella.

Katsu empezó a relatar todo lo que conocía "Pequeña, desde que naciste se te concedió un don, solo unos pocos de los cientos de guerreros que hay sabíamos quien eras tú, pero nadie llegó a por ti. En mis sueños se reveló tu apariencia y en donde podía encontrarte. Mi misión era cuidar de ti hasta que tu cambio se hiciera, y a partir de ese momento, debo ayudarte hasta que puedas valerte por ti misma para cambiar cuando lo creas necesario. Después, yo habré terminado en este mundo y ascenderé con los ancestros."

Light escuchaba atenta a cada palabra que Katsu relataba, intrigada, embelesada, no podía dejar de escuchar aquella historia. Su maestro hizo un breve descanso para volver a continuar ese pequeño relato.

"Tú fuiste la elegida, por quien era tu familia, tus antepasados y tus ancestros. Tú portas el símbolo en tu cuerpo desde el día en que naciste, ¿nunca te fijaste en el kanji que tienes en tu cuerpo?, cuando te sientes amenazada, ese kanji se revela en tu piel, 選ばれました, significa 'La Elegida'. Y a partir de ahora, ese kanji ya no se borrará jamás de tu piel".

Una vez que Katsu le contó todo lo que sabía sobre esa profecía, Light tuvo mucho que pensar y sobre todo, en practicar, pues debía poder cambiar cuando ella lo deseara. Pasaron los días, semanas, incluso unos cuantos años. Light había cumplido sus diecisiete años cuando Katsu tuvo que marcharse de su lado. "Light, mañana deberás emprender un camino lleno de peligros y dificultades, para llegar a tu destino, a tu verdadero hogar. Aquí ya no estás a salvo, muchos serán los que querrán quitarte la vida. Debes viajar tan pronto como sea posible. Allí ya saben de tu existencia".

Light pasó toda la noche sin poder dormir, pensando en como de la noche a la mañana su vida había cambiado y no sabía si a mejor o a peor. Pues por una parte ella sentía que era algo bueno lo que le había pasado, pues podría ayudar a mucha gente con su don, pero por otra parte, quizá fuera un castigo, ya que muchos serían los que quisieran matarla. Estuvo en una completa confusión durante toda la noche. El día se aclaró con los primero rayos del sol, y Katsu salió para despedirse de ella. Le dio pocas indicaciones de como llegar al sitio indicado, pero apenas fueron unas pocas terminando con una última frase "Sigue con vida y no dejes que nada te distraiga del camino, es importante que llegues allí, ellos te ayudarán".

Mientras Light veía como su mentor se alejaba, ella empezaba a prepararse para su partida, le esperaba un viaje muy largo y cansado. Pasaron un par de horas hasta que por fin emprendió su camino a tierras desconocidas. Debía ir con cuidado, sin levantar sospechas y sobre todo, controlar su transformación; pues de no ser así, estará muerta.

Iban pasando los días y cada vez tenía más miedo de ser descubierta. Pero conforme el tiempo pasaba, Light podía controlar mejor sus cambios. Cada noche, buscaba algún lugar lejos de las aldeas para poder entrenar en la lucha y corregir sus cambios. Al poco tiempo ya mejoró bastante, pero no lo suficiente como para llegar a la perfección.

Cada mañana, al alba, Light se aseguraba de que no hubiera nadie por los alrededores, e intentaba una vez más su transformación en lycan. Había pasado ya más de un año desde que se despidió de Katsu. Y rara era la vez en que no se acordaba de él.


Pasaron más de dos años, Light tenía ya 19 años de edad y prácticamente ya tenía controlado su cambio, pero, no todo iba a ser tan sencillo para ella. Aquella mañana, mientras hacía su entrenamiento de lucha, alguien la observaba desde lejos, tan silencioso como un animal, no perdía detalle de ella. No se movió de su escondite hasta que terminó sus prácticas de combate. Pero algo lo hizo caer desde donde estaba, y ésto puso en alerta a la muchacha. Tanto fue así que Light, sin poder controlarlo, se transformó en lycan, pues se sintió amenazada.

Al momento un grito a unos pocos metros de allí, dio la llamada a combatir, y al menos unos veinte guerreros aparecieron de la nada, rodeándola. Light soltó un aullido, seguido de un gruñido aterrador y se abalanzó sobre dos de ellos, clavando sus garras en el pecho de uno de ellos y arrancándole la cabeza de un mordisco. El otro no tuvo tanta suerte, Light lo agarró de un brazo y lo lanzó al aire, dando un salto, la cadera de aquel guerrero quedó entre sus fauces y haciendo fuerza, partió sus huesos, dejando al hombre moribundo en el suelo.

Los demás se arremolinaban a su alrededor, armados con espadas, lanzas, hachas e incluso ballestas, todos mirándola y preparados para atacarla en cualquier momento. Light daba vueltas sobre si misma, para vigilar a todos los que estaban allí. Al momento sintió un fuerte dolor en su lomo, uno de ellos le había lanzado un hacha que se clavó en medio de su lomo. Light se retorció de dolor, gruñendo, giró para ver a su atacante y se abalanzó sobre él, con tanta fuerza que cuando éste cayó al suelo, su cuerpo quedó inerte y exhalando su último aliento.

De repente, de la nada se escuchó un grito, y todos se giraron para ver de donde provenía. En ese momento, Light tuvo la oportunidad de salir de allí, y así fue, corrió con todas las fuerzas que su cuerpo le permitía, ya que, estaba herida. No dejó de correr hasta que no pudo más, y fue ahí donde cayó al suelo desmayada.

Cuando despertó, todo era diferente, no sabía donde se encontraba, y por un momento se vio atrapada. En ese momento, entró alguien en la habitación, y con dulces palabras trató de calmarla. "No tengas miedo, sé quien eres, y no voy a intentar matarte" Light miró confundida "¿quién eres?" le preguntó con desconfianza. "No soy nadie de quien debas temer, estoy aquí para ayudarte". Light pensó por un momento en cuántos días habían pasado, estaba realmente aturdida. "Se lo que estás pensando en este momento" le habló aquella persona, "han pasado seis lunas desde que te encontré en el bosque, te traje aquí para poder curarte esa herida que como puedes comprobar, ya casi está curada".

Light estaba confusa, no sabía quien era aquella persona, pero era cierto que si quería matarla, ya lo hubiera hecho.  "Por cierto, mi nombre es Thorment" se levantó y fue hacia la puerta "espero que tengas hambre, tómate un baño y ven a comer algo, ahí dejé algo de ropa para ti. No se si te servirá, pues cuando te encontré estabas desnuda e inconsciente". Thorment salió de la habitación.

Por un momento pensó demasiadas cosas, si él la había visto desnuda e indefensa, inconsciente... quizá él hubiera abusado de ella. Light se miró por todas las partes de su cuerpo, intentando encontrar algo que le corroborara aquello que su mente pensaba, pero no encontró nada. Se levantó de la cama y fue a mirar aquella ropa, pero un agradable aroma a frutos rojos le hizo cambiar de dirección, y siguiendo aquel olor, entró en una pequeña habitación contigua en la que estaba. Allí vio una bañera de madera, llena de agua caliente, y al lado, una especie de jabón con un aroma agradable. Light se desvistió, quitó con cuidado sus vendajes y se metió en el agua, un suspiro de alivio salió de sus labios y, dejándose caer suavemente, se quedó allí por un buen rato.

Perdió la noción del tiempo, incluso el agua ya estaba a temperatura ambiente, entonces fue cuando salió de aquel pedacito de paraíso, del que nunca antes no había disfrutado. Al rato, salió de la habitación y vio a Thorment sentado en un pequeño sillón viejo "¿Te sientes mejor?", Light asintió, Thorment se levantó y la invitó a sentarse en la silla que había junto a la mesa "espero que tengas hambre" le dijo mientras le servía un cuenco con sopa recién hecha. Lo primero que hizo Light fue oler la sopa, no conocía aquel olor, pero tan solo con saber su aroma, ya le parecía apetecible "es una receta familiar de hace demasiado tiempo, espero que te guste", le puso un pedazo de pan y un vaso con vino tinto "no se si te guste el vino, o quizá prefieras agua", dejó otro vaso en la mesa y una jarra llena de agua. "Ahora iré a por un poco de leña para el fuego", dijo mientras abría la puerta. "Estaré aquí fuera por si necesitas alguna cosa", Light asintió mientras tomaba un pedacito de pan. 

Cuando Thorment volvió con la leña, Light estaba limpiando el cuenco y la cuchara y éste le dijo que dejara todo eso y se recostara en el sillón, pues aún estaba un poco débil. Light se sintió muy alagada por ello y se sentó en aquel viejo sillón. "Tengo que seguir mi entrenamiento, hace muchos días que no lo hago" dijo Light. Thorment la miró y negó con la cabeza "no puedo dejar que hagas tal cosa, pues tus heridas aún no están sanadas del todo y correrías el riesgo de que se abran nuevamente".

Pasaron el resto del día en aquella pequeña casa, hablando y conociéndose, aunque parecía que Thorment sabía demasiado sobre Light... "Bueno, es hora de ir a descansar, mañana hemos de partir hacia nuestro destino, aquí ya no estas a salvo y te están esperando desde hace mucho tiempo" le avisó Thorment.

A la mañana siguiente, Thorment despertó antes que Light, y preparó todo para viajar. Cuando Light se despertó, salió de la habitación y lo vio sentado en aquel sillón como el día anterior "¿Dónde dormiste?" le preguntó ella, "se que te quedaste conmigo en la habitación, no recuerdo si me dormí antes que tú y... esta mañana no estabas ahí". Thorment rió, "cuando te quedaste dormida yo me vine al sillón, dormí aquí, como llevo haciéndolo


desde que te traje aquí, y descuida, jamás me aproveché de ti, por si en algún momento lo pensaste. Y ahora, come un poco, el viaje es largo y si no has navegado nunca, será agotador".


Cuando todo estaba listo para marcharse, fueron al puerto de una pequeña aldea que había junto al mar, una pequeña embarcación los estaba esperando, Thorment pagó unas monedas al capitán de aquel navío. Pasaron más de nueve lunas hasta que por fin divisaron el umbral por donde debían pasar para llegar a su destino. Una vez allí, hizo parar la embarcación, y Thorment saltó por la borda y empezó a nadar hasta el umbral, donde había una pequeña barca, éste volvió al navío para recoger a Light, y pagarle la parte que le faltaba al capitán "Muchas gracias por todo, aquí tienes la parte que te prometí". Thorment ayudó a Light a subir a la barca y cuando ambos estaban subidos, éste empezó a remar con rapidez.


Light no podía dejar de mirar aquel umbral, era tan impresionante y a la vez tan mágico que estaba embelesada con tanta belleza. Una vez cruzaron aquel gran arco, Light divisó un pequeño muelle. "Ya hemos llegado a casa" dijo Thorment. Cuando llegaron al muelle, Thorment se levantó y amarró la barca, salió y ayudó a Light a salir de allí. "Bienvenida a casa Light".

Caminaron un buen tramo, y Thorment paró en seco, haciendo que Light chocara con él, "Creo que iremos más rápido a caballo". Light se quedó extrañada por aquello que dijo, pues no veía ninguno por allí. En ese instante, Thorment cambió su forma y se convirtió en un centauro de cabello rubio y largo. Ella quedó atónita ante lo que acababa de ocurrir "todos tenemos un secreto, al igual que tú" le dijo éste, "ahora, si no te da miedo y confías en mi, sube, yo mismo te llevaré al castillo". Light dudó un poco, pero al final aceptó y subió a lomos del centauro. "Agárrate fuerte" le advirtió Thorment, y éste empezó a cabalgar tan rápido como pudo.

En poco tiempo llegaron a las puertas del castillo, cuando Light bajó de su lomo, las puertas se abrieron y la Emperatriz salió a recibirlos "Buen día madre" saludó Thorment haciendo una reverencia, "Buen día hijo" la Emperatriz abrazó a su hijo. "Madre, ella es Light, la encontré y cuidé de ella como me dijisteis", la Emperatriz asintió "Bienvenida a casa querida, hacía tiempo que esperábamos tu llegada y mandamos al caballito a por ti". Light estaba tan abrumada que no pudo decir nada.

Lo único que sabía es que había llegado al lugar adecuado, aquel lugar que Katsu le había indicado. Por fin dejaría de huir, estaba en casa, en su casa...

miércoles, 16 de septiembre de 2015

La historia de un ángel

Nunca se tiene una fecha concreta para ninguna historia. Esta, tampoco la tiene...
Se que todo comenzó con un nacimiento celestial, una pequeña angelita abría por primera vez los ojos. Hija del ángel Uriel, una niña de hermosos cabellos dorados y unos impactantes y perfectos ojos azules como el mismísimo cielo. Sin equivocarme puedo decir que en aquel momento fue la envidia de todos...
Lo siguiente que llegó a mis oídos sobre esta pequeña angelita, fue su nombre, el ángel Uriel le brindó el nombre de Yuri. Un bonito nombre para una hermosa niña...
Yuri era la niña consentida por todos en aquel momento, todos la cuidaban y la mimaban. Fue creciendo y en su interior se desataba una guerra entre lo que estaba bien y lo que realmente quería hacer en cada momento.
Veinte años habían pasado desde su nacimiento cuando en un momento de descuido de todos, Yuri abandonó el cielo para conocer mundo, estuvo vagando durante un buen tiempo mientras que observaba a los mortales fascinada, y sin saber por qué, empezó a sentirse observada por alguien, era extraño, ya que nadie podía verla, pero aún así tenía esa sensación. Buscó con la mirada y al momento un hombre vestido completamente de negro, con piel blanquecina se le acercó...
- ¿Qué hace un ángel como tú en un sitio repleto de mortales?
+ ¿Disculpe?
- Bueno, nadie te puede ver aquí, excepto yo...
+ Entonces... tú no eres mortal... ¿verdad?
- Muy observadora por tu parte jovencita.
+ Jamás lo vi antes, y viste con ropas demasiado oscuras para ser un ángel, ¿puede decirme que clase de ser es usted?
- Con gusto te responderé, pero antes... déjame saber cual es tu nombre...
+ Se lo diré con la condición de que usted me dirá el suyo.
Aquel hombre contestó con la cabeza haciendo un gesto de aprobación.
+ Mi nombre es Yuri.
- Bonito nombre para un ángel, yo me hago llamar Vladek y ya que tu curiosidad es tanta por saber que clase de ser soy, te aclararé que soy un vampiro.
Yuri se sorprendió por su respuesta, quizá fue una información que no hubiera querido conocer.
+ ¡Oh! Me hablaron de los vampiros, pero no creí que llegara a conocer a uno.
- Bueno, ha sido tu día de suerte, prometo no morderte.
+ Muy considerado de su parte señor Vladek. Discúlpeme pero he de irme ya, he de volver.
- Un gusto en conocerla, señorita Yuri, si vuelve a venir por este mundo, la estaré esperando.
Yuri salió de allí, y los días siguientes en su cabeza no dejaba de aparecer la imagen de aquel vampiro, la tenía tan intrigada que apenas se dio cuenta de que su obsesión por volver a ese vampiro se estaba convirtiendo en amor...
Pasaron días antes de que Yuri volviera a descender al mundo mortal para, con suerte poder ver a Vladek...
Fueron varias veces las que se encontraron ambos seres y de aquellos inocentes paseos a la luz de la luna dieron paso a un amor prohibido del que nadie debía saber jamás...
Pero el padre de Yuri, Uriel, fue más listo que ésta y en una de esas escapadas, la siguió, atento a los movimientos de su hija, se temió lo peor... su hija, su inocente y buena hija se había enamorado de un vampiro y jamás se lo perdonaría...
Cuando Yuri volvió de su escapada, Uriel la mandó llamar, la muchacha se presentó ante su padre y en aquel instante recibió la noticia...
- Hija mía, se que me has estado ocultando algo...
Yuri permaneció callada con la cabeza agachada mirando sus pies.
- ¿No piensas decirme nada? Hija mía, ¿por qué caminas junto a un vampiro? ¿a caso crees que estás a salvo a su lado?
+ Padre... yo...
- ¡No quiero escuchar nada, no puedo escuchar a alguien de mi sangre que se escapa con un ser oscuro!
+ Padre... yo... ¡LO AMO!
Al escuchar la confesión de su hija a gritos, Uriel no tuvo mas remedio que actuar en ese mismo instante.
- ¡No vuelvas a llamarme padre! A partir de este momento yo no tengo ninguna hija, y ahora por favor... márchate de aquí, y no vuelvas ¡jamás!
Yuri sintió como su corazón se hacía añicos, su padre la había desterrado de su mundo celestial...
En aquel momento no sabía donde ir, ni que hacer, y su único contacto fuera de allí era Vladek, así que, sin pensarlo, fue en su búsqueda. Cuando lo vio aparecer, lo abrazó como si no lo hubiera visto en mucho tiempo.
El vampiro sabía que algo ocurría y Yuri terminó contándole lo sucedido, Vladek sopesó la idea de cuidar de ella, pero él no era así, nunca se comprometía con nadie, y menos con un ángel. Sus palabras fueron duras y dolorosas para Yuri...
- No voy a cuidar de ti, no debiste venir conmigo, tu sitio no es junto a mi, márchate...
+ Vladek, no, por favor, tú no...
- Olvida que algún día nos conocimos, olvida quien soy...
+ Vladek, ya no me queda nada, te necesito, solo te tengo a ti.
- Jamás me tuviste, adiós Yuri.
Vladek desapareció ante sus ojos, y ella calló al piso en un mar de lágrimas, estaba sola, no tenía a nadie, no sabía donde ir...
Pasó un rato llorando hasta que ya no tenía más lágrimas que derramar, allí en el piso se quedó dormida, en medio de una ciudad repleta de mortales que no sabían de su existencia...
Cuando por fin despertó, se dispuso a caminar, sin rumbo, sin metas, sin nada... ella contra todo y todos, salió de la civilización para adentrarse en el bosque, al menos allí podía moverse libremente y con suerte algo o alguien la vería y la podría ayudar...
Terminó recorriendo casi medio bosque sin detenerse, hasta que su delicado cuerpo no pudo continuar y buscó por los alrededores de donde se encontraba, algún sitio en el que pudiera descansar un momento.
Las palabras de su padre Uriel resonaban en su cabeza una y otra vez, dando paso a las crueles palabras de Vladek... estaba sola, no tenía a nadie, no le quedaba nada... sentía que aquel era su fin y no podía hacer nada para evitarlo.
Quedó dormida, entre sollozos y lágrimas, arropada entre sus alas, cobijada bajo un árbol con las ramas muy bajas. A simple vista parecía un gran copo de nieve recién caído, pero cuando te acercabas podías distinguir las plumas de aquellas imponentes y majestuosas alas blancas.

*Disculpen que interrumpa la historia, pero es que voy a aparecer en ella y quisiera hablaros un poco de quien soy para que, como relataré un poco más adelante, sintáis lo mismo que sintió Yuri al verme.
Mi nombre es Thorment, soy un centauro; mitad hombre, mitad caballo; rubio con el lomo blanco, y con un trágico pasado, pero eso es otra historia...
Hijo de emperadores, adoptado, pero hijo al fin y al cabo, y con una extensa familia*

Cuando Yuri despertó, sintió que alguien la observaba de muy cerca, se levantó y con una voz rota por el dolor y el miedo gritó:
+ ¿Quién eres? No te tengo miedo. - Mentía.
Nadie contestó y volvió a gritar.
+ Muéstrate, quiero saber quién me observa.
En ese momento escuchó el ruido de unos cascos golpeando la tierra, Yuri se protegió con sus alas creyendo que aparecería un hombre montado a caballo con intención de secuestrarla.
- Discúlpeme buena mujer, no fue mi intención asustarla.
Al momento un hombre con cuerpo de caballo apareció ante ella. Yuri jamás había visto a alguien como él y se asustó, pues no sabía que intenciones tenía.
- No, por favor, no se alarme, no le haré daño alguno.
+ N...no, tengo nada de valor, no me mate por favor...
- ¡Oh! Jamás haría algo así mi señora, dígame ¿qué hace por estos lares apartados de la civilización?
+ No tengo a nadie, estoy sola, no se donde ir, ni que hacer...
De los ojos de Yuri cayeron un par de lágrimas.
- No se preocupe, si usted desea, puedo llevarla conmigo, a un lugar seguro en el que pueda darse un baño y comer algo... confíe en mi.
Yuri parecía nerviosa y temerosa. Le tendí la mano e hice una reverencia con la cabeza. Ella aceptó la invitación y con cuidado la ayudé a que subiera a mi lomo, para así, llegar más rápido al lugar.
Una vez allí, Yuri quedó asombrada al ver a tantos seres de diferentes razas conviviendo en armonía, no podía apartar la vista de todo lo que veía.
- Discúlpeme, pero olvidé presentarme, mi nombre es Thorment.
+ Lo siento, mi nombre es Yuri.
- Hermoso nombre mi señora, acompáñeme por favor, debemos anunciar nuestra llegada a los emperadores.
La llevé por los jardines que rodeaban el castillo, hasta el invernadero, donde nos esperaba la emperatriz. Me presenté ante ella haciendo una reverencia.
- Madre, quiero presentarle a alguien.
~ Está bien hijo, adelante.
- Ella es Yuri, un ángel que encontré cuando volvía.
Le hice un gesto para que se acercara. Ella hizo una reverencia.
~ Bienvenida Yuri, mi nombre es Gemini, emperatriz del Imperio Guardianes de la Luz.
+ Muchísimas gracias emperatriz. Siento causar tantas molestias. - dijo Yuri apenada.
~ No es molestia alguna, cada día llegan muchos como tú pidiendo asilo y protección.
+ ¡Oh! ¡Vaya!...
- Madre, quisiera dejarla en sus manos, pues quizá se sienta mejor con vos, ya que ambas os entenderéis mejor.
~ Está bien hijo, puedes retirarte.
- Madre - hice un gesto de aprobación con la cabeza - Yuri, si necesitas de mi, hazme llamar.
+ Gracias Thorment.
Me retiré y las dejé allí charlando. Después de su llegada, tuvimos mucho tiempo para hablar y fue así como pude relatar su historia...
En ese momento, una nueva vida empezaba para Yuri, un ángel bondadoso y lleno de felicidad. Yuri entraría a formar parte de la familia del imperio Guardianes de la Luz.


                                                   亗 Gloria y Lealtad ! ☪
                                                     GL ♰ Imperio ☪ UW
                                              ✧ GUARDIANES DE LA LUZ ✧