Nunca se tiene una fecha concreta para ninguna historia. Esta, tampoco la tiene...
Se que todo comenzó con un nacimiento celestial, una pequeña angelita abría por primera vez los ojos. Hija del ángel Uriel, una niña de hermosos cabellos dorados y unos impactantes y perfectos ojos azules como el mismísimo cielo. Sin equivocarme puedo decir que en aquel momento fue la envidia de todos...
Lo siguiente que llegó a mis oídos sobre esta pequeña angelita, fue su nombre, el ángel Uriel le brindó el nombre de Yuri. Un bonito nombre para una hermosa niña...
Yuri era la niña consentida por todos en aquel momento, todos la cuidaban y la mimaban. Fue creciendo y en su interior se desataba una guerra entre lo que estaba bien y lo que realmente quería hacer en cada momento.
Veinte años habían pasado desde su nacimiento cuando en un momento de descuido de todos, Yuri abandonó el cielo para conocer mundo, estuvo vagando durante un buen tiempo mientras que observaba a los mortales fascinada, y sin saber por qué, empezó a sentirse observada por alguien, era extraño, ya que nadie podía verla, pero aún así tenía esa sensación. Buscó con la mirada y al momento un hombre vestido completamente de negro, con piel blanquecina se le acercó...
- ¿Qué hace un ángel como tú en un sitio repleto de mortales?
+ ¿Disculpe?
- Bueno, nadie te puede ver aquí, excepto yo...
+ Entonces... tú no eres mortal... ¿verdad?
- Muy observadora por tu parte jovencita.
+ Jamás lo vi antes, y viste con ropas demasiado oscuras para ser un ángel, ¿puede decirme que clase de ser es usted?
- Con gusto te responderé, pero antes... déjame saber cual es tu nombre...
+ Se lo diré con la condición de que usted me dirá el suyo.
Aquel hombre contestó con la cabeza haciendo un gesto de aprobación.
+ Mi nombre es Yuri.
- Bonito nombre para un ángel, yo me hago llamar Vladek y ya que tu curiosidad es tanta por saber que clase de ser soy, te aclararé que soy un vampiro.
Yuri se sorprendió por su respuesta, quizá fue una información que no hubiera querido conocer.
+ ¡Oh! Me hablaron de los vampiros, pero no creí que llegara a conocer a uno.
- Bueno, ha sido tu día de suerte, prometo no morderte.
+ Muy considerado de su parte señor Vladek. Discúlpeme pero he de irme ya, he de volver.
- Un gusto en conocerla, señorita Yuri, si vuelve a venir por este mundo, la estaré esperando.
Yuri salió de allí, y los días siguientes en su cabeza no dejaba de aparecer la imagen de aquel vampiro, la tenía tan intrigada que apenas se dio cuenta de que su obsesión por volver a ese vampiro se estaba convirtiendo en amor...
Pasaron días antes de que Yuri volviera a descender al mundo mortal para, con suerte poder ver a Vladek...
Fueron varias veces las que se encontraron ambos seres y de aquellos inocentes paseos a la luz de la luna dieron paso a un amor prohibido del que nadie debía saber jamás...
Pero el padre de Yuri, Uriel, fue más listo que ésta y en una de esas escapadas, la siguió, atento a los movimientos de su hija, se temió lo peor... su hija, su inocente y buena hija se había enamorado de un vampiro y jamás se lo perdonaría...
Cuando Yuri volvió de su escapada, Uriel la mandó llamar, la muchacha se presentó ante su padre y en aquel instante recibió la noticia...
- Hija mía, se que me has estado ocultando algo...
Yuri permaneció callada con la cabeza agachada mirando sus pies.
- ¿No piensas decirme nada? Hija mía, ¿por qué caminas junto a un vampiro? ¿a caso crees que estás a salvo a su lado?
+ Padre... yo...
- ¡No quiero escuchar nada, no puedo escuchar a alguien de mi sangre que se escapa con un ser oscuro!
+ Padre... yo... ¡LO AMO!
Al escuchar la confesión de su hija a gritos, Uriel no tuvo mas remedio que actuar en ese mismo instante.
- ¡No vuelvas a llamarme padre! A partir de este momento yo no tengo ninguna hija, y ahora por favor... márchate de aquí, y no vuelvas ¡jamás!
Yuri sintió como su corazón se hacía añicos, su padre la había desterrado de su mundo celestial...
En aquel momento no sabía donde ir, ni que hacer, y su único contacto fuera de allí era Vladek, así que, sin pensarlo, fue en su búsqueda. Cuando lo vio aparecer, lo abrazó como si no lo hubiera visto en mucho tiempo.
El vampiro sabía que algo ocurría y Yuri terminó contándole lo sucedido, Vladek sopesó la idea de cuidar de ella, pero él no era así, nunca se comprometía con nadie, y menos con un ángel. Sus palabras fueron duras y dolorosas para Yuri...
- No voy a cuidar de ti, no debiste venir conmigo, tu sitio no es junto a mi, márchate...
+ Vladek, no, por favor, tú no...
- Olvida que algún día nos conocimos, olvida quien soy...
+ Vladek, ya no me queda nada, te necesito, solo te tengo a ti.
- Jamás me tuviste, adiós Yuri.
Vladek desapareció ante sus ojos, y ella calló al piso en un mar de lágrimas, estaba sola, no tenía a nadie, no sabía donde ir...
Pasó un rato llorando hasta que ya no tenía más lágrimas que derramar, allí en el piso se quedó dormida, en medio de una ciudad repleta de mortales que no sabían de su existencia...
Cuando por fin despertó, se dispuso a caminar, sin rumbo, sin metas, sin nada... ella contra todo y todos, salió de la civilización para adentrarse en el bosque, al menos allí podía moverse libremente y con suerte algo o alguien la vería y la podría ayudar...
Terminó recorriendo casi medio bosque sin detenerse, hasta que su delicado cuerpo no pudo continuar y buscó por los alrededores de donde se encontraba, algún sitio en el que pudiera descansar un momento.
Las palabras de su padre Uriel resonaban en su cabeza una y otra vez, dando paso a las crueles palabras de Vladek... estaba sola, no tenía a nadie, no le quedaba nada... sentía que aquel era su fin y no podía hacer nada para evitarlo.
Quedó dormida, entre sollozos y lágrimas, arropada entre sus alas, cobijada bajo un árbol con las ramas muy bajas. A simple vista parecía un gran copo de nieve recién caído, pero cuando te acercabas podías distinguir las plumas de aquellas imponentes y majestuosas alas blancas.
*Disculpen que interrumpa la historia, pero es que voy a aparecer en ella y quisiera hablaros un poco de quien soy para que, como relataré un poco más adelante, sintáis lo mismo que sintió Yuri al verme.
Mi nombre es Thorment, soy un centauro; mitad hombre, mitad caballo; rubio con el lomo blanco, y con un trágico pasado, pero eso es otra historia...
Hijo de emperadores, adoptado, pero hijo al fin y al cabo, y con una extensa familia*
Cuando Yuri despertó, sintió que alguien la observaba de muy cerca, se levantó y con una voz rota por el dolor y el miedo gritó:
+ ¿Quién eres? No te tengo miedo. - Mentía.
Nadie contestó y volvió a gritar.
+ Muéstrate, quiero saber quién me observa.
En ese momento escuchó el ruido de unos cascos golpeando la tierra, Yuri se protegió con sus alas creyendo que aparecería un hombre montado a caballo con intención de secuestrarla.
- Discúlpeme buena mujer, no fue mi intención asustarla.
Al momento un hombre con cuerpo de caballo apareció ante ella. Yuri jamás había visto a alguien como él y se asustó, pues no sabía que intenciones tenía.
- No, por favor, no se alarme, no le haré daño alguno.
+ N...no, tengo nada de valor, no me mate por favor...
- ¡Oh! Jamás haría algo así mi señora, dígame ¿qué hace por estos lares apartados de la civilización?
+ No tengo a nadie, estoy sola, no se donde ir, ni que hacer...
De los ojos de Yuri cayeron un par de lágrimas.
- No se preocupe, si usted desea, puedo llevarla conmigo, a un lugar seguro en el que pueda darse un baño y comer algo... confíe en mi.
Yuri parecía nerviosa y temerosa. Le tendí la mano e hice una reverencia con la cabeza. Ella aceptó la invitación y con cuidado la ayudé a que subiera a mi lomo, para así, llegar más rápido al lugar.
Una vez allí, Yuri quedó asombrada al ver a tantos seres de diferentes razas conviviendo en armonía, no podía apartar la vista de todo lo que veía.
- Discúlpeme, pero olvidé presentarme, mi nombre es Thorment.
+ Lo siento, mi nombre es Yuri.
- Hermoso nombre mi señora, acompáñeme por favor, debemos anunciar nuestra llegada a los emperadores.
La llevé por los jardines que rodeaban el castillo, hasta el invernadero, donde nos esperaba la emperatriz. Me presenté ante ella haciendo una reverencia.
- Madre, quiero presentarle a alguien.
~ Está bien hijo, adelante.
- Ella es Yuri, un ángel que encontré cuando volvía.
Le hice un gesto para que se acercara. Ella hizo una reverencia.
~ Bienvenida Yuri, mi nombre es Gemini, emperatriz del Imperio Guardianes de la Luz.
+ Muchísimas gracias emperatriz. Siento causar tantas molestias. - dijo Yuri apenada.
~ No es molestia alguna, cada día llegan muchos como tú pidiendo asilo y protección.
+ ¡Oh! ¡Vaya!...
- Madre, quisiera dejarla en sus manos, pues quizá se sienta mejor con vos, ya que ambas os entenderéis mejor.
~ Está bien hijo, puedes retirarte.
- Madre - hice un gesto de aprobación con la cabeza - Yuri, si necesitas de mi, hazme llamar.
+ Gracias Thorment.
Me retiré y las dejé allí charlando. Después de su llegada, tuvimos mucho tiempo para hablar y fue así como pude relatar su historia...
En ese momento, una nueva vida empezaba para Yuri, un ángel bondadoso y lleno de felicidad. Yuri entraría a formar parte de la familia del imperio Guardianes de la Luz.
亗 Gloria y Lealtad ! ☪
GL ♰ Imperio ☪ UW
✧ GUARDIANES DE LA LUZ ✧

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