Año 1580, Japón. Una adorable niña se convertía en toda una mujer, pero... para su desgracia, sería vendida al mejor postor. Así era la vida de los esclavos, cuando las mujeres cumplían doce años, eran vendidas a los señores de alto estirpe. Lo que hicieran con ellas, no era asunto de nadie más que él y esa esclava, y ni eso, ya que la esclava jamás podía negarse a nada. Esa era la triste realidad de las jóvenes huérfanas en Japón.
Pero esta historia quizá empiece triste, pero todo el mundo sabe que la vida da mil vueltas y nadie sabe donde estaremos dentro de unos años. Esta historia, cuenta un pedacito de la vida de una chica, describe una lucha constante por encontrar su lugar, describe sentimientos tales como el sufrimiento, el dolor, la ira... pero también describe la felicidad, la tranquilidad...

Llegó el día en que nuestra joven protagonista sería subastada en una pequeña aldea donde el comercio de esclavos era lo primordial, ella junto a otras veinte chicas encontrarían el destino de su vida. El tiempo se agotaba y de un momento a otro, ella sería quien fuera vendida por unas cuantas monedas. Sentía miedo, angustia... pero no podía hacer nada más que esperar por su cruel destino...
Todo terminó, alguien dio por ella 200 monedas, demasiado dinero por una simple esclava. Cuando su nuevo amo fue a buscarla, éste le quitó las cadenas y el collar que portaba, para nuestra chica fue todo un alivio, pues la piel estaba enrojecida y magullada por esas cadenas oxidadas.
En ese instante, comenzó su nueva vida, o al menos por el momento. Aquel hombre corpulento, con el cabello negro, largo y lacio le preguntó por su nombre (haciendo un inciso, en aquella época el nombre que los esclavos tenían, era indiferente para sus dueños), la muchacha no respondió, por miedo, ya que en su cabeza se acumulaban demasiadas preguntas y ella sabía con certeza que un amo nunca preguntaría el nombre a una esclava, a no ser que fuera para azotarla y castigarla.
Aquel hombre, insistió nuevamente, haciéndole saber que no le ocurriría nada malo, y que no la trataría como una esclava mientras ella permaneciera a su lado. La joven accedió, y con un hilo de voz pronunció su nombre "Light". El hombre asintió y le confesó su nombre " Katsu Tukusama*".
En su largo camino, Light aprendió muchas cosas sobre Katsu, que desde el primer momento, jamás la trató como una esclava, si no como una igual, tanto fue que le enseñó las artes como el Kobudō, el Battōjutsu, y el más importante, el Ninjutsu, que precisaba de mucha técnica y concentración, y sobre todo, el equilibrio entre el cuerpo y la mente.
Light se convirtió en la pupila de Katsu, siendo, en un futuro una extraordinaria guerrera samurái. Pero... no adelantemos los acontecimientos, para esto aún queda demasiado...
La noche en la que nuestra joven protagonista alcanzó sus quince años de edad, Katsu, su maestro, la encerró y encadenó en una sala casi impenetrable. Light no entendía nada, no sabía que ocurría y por qué su maestro la estaba encadenando como si fuera una esclava nuevamente. Pero las palabras de Katsu le revelaron toda la verdad... "Cuando te compré en aquella aldea, yo sabía quien eras, te busqué por muchos años, hasta que al fin pude encontrarte. Y esta noche descubrirás quien eres realmente".
Para Light todo era demasiado extraño, seguía sin entender nada, pero confiaba en su maestro, al menos hasta aquel día.
Katsu acarició su cara y desapareció de la estancia. Cerró la puerta con unas cadenas y esperó fuera hasta que llegara el momento en el que Light revelara su verdadera identidad. Eran cerca de las doce de la noche, justo cuando la luna nueva estaba en lo alto del cielo, y aquella noche, tenía un color diferente al habitual, todo el cielo tenía un tono rojizo, bastante tenebroso, pero esa noche se cumplía una de las profecías más esperadas para los guerreros japoneses. "La bestia descendería de los cielos y ocuparía el cuerpo de una joven que liberaría toda su ira sobre todo aquel que se interpusiera en el camino del bien".
Al instante, se escucharon gritos de dolor, como si su alma se desgarrara, Light gritaba, sentía como su piel parecía arrancarse a tiras, sentía demasiado dolor, sentía que se moría en aquel instante. Mientras Katsu, desde fuera le gritaba "Aguanta, pronto descubrirás tu verdadera esencia".
Light se sentía impotente, sufría con tanto dolor, por momentos sentía como su carne se desgarraba, su piel se estiraba y los huesos se ensanchaban lentamente y eso le producía aún más dolor. Deseaba que aquel sufrimiento cesara, quería morir en aquel instante... y de repente, todo cedió.
Un silencio sepulcral se apoderó de aquella habitación. Katsu abrió la puerta y allí estaba, la verdadera Light. Katsu se acercó lentamente mientras le hablaba "se que puedes escucharme, que sigues estando ahí dentro, no te voy a hacer nada, confía en mi", estiró el brazo y un gruñido salió de lo más profundo de Light. "Calmate mi niña, no te pasará nada, yo estoy contigo". Light se sentía confusa, hasta que bajó la cabeza y vio su cuerpo...
La profecía se había cumplido, Light era la bestia que había vuelto para salvar a las almas de los más desdichados... un lobo, ella era un hermoso lobo de color negro. Katsu al fin pudo acariciar al lobo, haciéndole ver que no le haría daño, mostrándole su confianza y su respeto, Light quedó acurrucada en su regazo, sin gruñir, sin hacer nada, como si fuera un pequeño lobo indefenso...
La noche pasó lentamente, y al amanecer, Light volvía a ser humana. Apenas pudo acordarse de lo que había ocurrido la noche anterior, únicamente sentía dolor en su cuerpo, como si hubiera estado durante cinco días enteros caminando sin descanso.
"Light, anoche los ancestros te revelaron tu verdadera esencia, sufriste demasiado, pero conseguiste permanecer con vida". Katsu asintió para mostrarle su respeto y siguió hablando "a partir de ahora, deberás aprender a controlar ese cambio, al principio será doloroso y difícil, pero no más que anoche, y poco a poco irá siendo indoloro y fácil".
Light seguía confundida. No recordaba nada de lo ocurrido, y le pidió que le explicara todo lo que pasó y lo más importante, por qué ella.
Katsu empezó a relatar todo lo que conocía "Pequeña, desde que naciste se te concedió un don, solo unos pocos de los cientos de guerreros que hay sabíamos quien eras tú, pero nadie llegó a por ti. En mis sueños se reveló tu apariencia y en donde podía encontrarte. Mi misión era cuidar de ti hasta que tu cambio se hiciera, y a partir de ese momento, debo ayudarte hasta que puedas valerte por ti misma para cambiar cuando lo creas necesario. Después, yo habré terminado en este mundo y ascenderé con los ancestros."
Light escuchaba atenta a cada palabra que Katsu relataba, intrigada, embelesada, no podía dejar de escuchar aquella historia. Su maestro hizo un breve descanso para volver a continuar ese pequeño relato.
"Tú fuiste la elegida, por quien era tu familia, tus antepasados y tus ancestros. Tú portas el símbolo en tu cuerpo desde el día en que naciste, ¿nunca te fijaste en el kanji que tienes en tu cuerpo?, cuando te sientes amenazada, ese kanji se revela en tu piel, 選ばれました, significa 'La Elegida'. Y a partir de ahora, ese kanji ya no se borrará jamás de tu piel".
Una vez que Katsu le contó todo lo que sabía sobre esa profecía, Light tuvo mucho que pensar y sobre todo, en practicar, pues debía poder cambiar cuando ella lo deseara. Pasaron los días, semanas, incluso unos cuantos años. Light había cumplido sus diecisiete años cuando Katsu tuvo que marcharse de su lado. "Light, mañana deberás emprender un camino lleno de peligros y dificultades, para llegar a tu destino, a tu verdadero hogar. Aquí ya no estás a salvo, muchos serán los que querrán quitarte la vida. Debes viajar tan pronto como sea posible. Allí ya saben de tu existencia".
Light pasó toda la noche sin poder dormir, pensando en como de la noche a la mañana su vida había cambiado y no sabía si a mejor o a peor. Pues por una parte ella sentía que era algo bueno lo que le había pasado, pues podría ayudar a mucha gente con su don, pero por otra parte, quizá fuera un castigo, ya que muchos serían los que quisieran matarla. Estuvo en una completa confusión durante toda la noche. El día se aclaró con los primero rayos del sol, y Katsu salió para despedirse de ella. Le dio pocas indicaciones de como llegar al sitio indicado, pero apenas fueron unas pocas terminando con una última frase "Sigue con vida y no dejes que nada te distraiga del camino, es importante que llegues allí, ellos te ayudarán".
Mientras Light veía como su mentor se alejaba, ella empezaba a prepararse para su partida, le esperaba un viaje muy largo y cansado. Pasaron un par de horas hasta que por fin emprendió su camino a tierras desconocidas. Debía ir con cuidado, sin levantar sospechas y sobre todo, controlar su transformación; pues de no ser así, estará muerta.
Iban pasando los días y cada vez tenía más miedo de ser descubierta. Pero conforme el tiempo pasaba, Light podía controlar mejor sus cambios. Cada noche, buscaba algún lugar lejos de las aldeas para poder entrenar en la lucha y corregir sus cambios. Al poco tiempo ya mejoró bastante, pero no lo suficiente como para llegar a la perfección.
Cada mañana, al alba, Light se aseguraba de que no hubiera nadie por los alrededores, e intentaba una vez más su transformación en lycan. Había pasado ya más de un año desde que se despidió de Katsu. Y rara era la vez en que no se acordaba de él.

Pasaron más de dos años, Light tenía ya 19 años de edad y prácticamente ya tenía controlado su cambio, pero, no todo iba a ser tan sencillo para ella. Aquella mañana, mientras hacía su entrenamiento de lucha, alguien la observaba desde lejos, tan silencioso como un animal, no perdía detalle de ella. No se movió de su escondite hasta que terminó sus prácticas de combate. Pero algo lo hizo caer desde donde estaba, y ésto puso en alerta a la muchacha. Tanto fue así que Light, sin poder controlarlo, se transformó en lycan, pues se sintió amenazada.
Al momento un grito a unos pocos metros de allí, dio la llamada a combatir, y al menos unos veinte guerreros aparecieron de la nada, rodeándola. Light soltó un aullido, seguido de un gruñido aterrador y se abalanzó sobre dos de ellos, clavando sus garras en el pecho de uno de ellos y arrancándole la cabeza de un mordisco. El otro no tuvo tanta suerte, Light lo agarró de un brazo y lo lanzó al aire, dando un salto, la cadera de aquel guerrero quedó entre sus fauces y haciendo fuerza, partió sus huesos, dejando al hombre moribundo en el suelo.
Los demás se arremolinaban a su alrededor, armados con espadas, lanzas, hachas e incluso ballestas, todos mirándola y preparados para atacarla en cualquier momento. Light daba vueltas sobre si misma, para vigilar a todos los que estaban allí. Al momento sintió un fuerte dolor en su lomo, uno de ellos le había lanzado un hacha que se clavó en medio de su lomo. Light se retorció de dolor, gruñendo, giró para ver a su atacante y se abalanzó sobre él, con tanta fuerza que cuando éste cayó al suelo, su cuerpo quedó inerte y exhalando su último aliento.
De repente, de la nada se escuchó un grito, y todos se giraron para ver de donde provenía. En ese momento, Light tuvo la oportunidad de salir de allí, y así fue, corrió con todas las fuerzas que su cuerpo le permitía, ya que, estaba herida. No dejó de correr hasta que no pudo más, y fue ahí donde cayó al suelo desmayada.
Cuando despertó, todo era diferente, no sabía donde se encontraba, y por un momento se vio atrapada. En ese momento, entró alguien en la habitación, y con dulces palabras trató de calmarla. "No tengas miedo, sé quien eres, y no voy a intentar matarte" Light miró confundida "¿quién eres?" le preguntó con desconfianza. "No soy nadie de quien debas temer, estoy aquí para ayudarte". Light pensó por un momento en cuántos días habían pasado, estaba realmente aturdida. "Se lo que estás pensando en este momento" le habló aquella persona, "han pasado seis lunas desde que te encontré en el bosque, te traje aquí para poder curarte esa herida que como puedes comprobar, ya casi está curada".
Light estaba confusa, no sabía quien era aquella persona, pero era cierto que si quería matarla, ya lo hubiera hecho. "Por cierto, mi nombre es Thorment" se levantó y fue hacia la puerta "espero que tengas hambre, tómate un baño y ven a comer algo, ahí dejé algo de ropa para ti. No se si te servirá, pues cuando te encontré estabas desnuda e inconsciente". Thorment salió de la habitación.
Por un momento pensó demasiadas cosas, si él la había visto desnuda e indefensa, inconsciente... quizá él hubiera abusado de ella. Light se miró por todas las partes de su cuerpo, intentando encontrar algo que le corroborara aquello que su mente pensaba, pero no encontró nada. Se levantó de la cama y fue a mirar aquella ropa, pero un agradable aroma a frutos rojos le hizo cambiar de dirección, y siguiendo aquel olor, entró en una pequeña habitación contigua en la que estaba. Allí vio una bañera de madera, llena de agua caliente, y al lado, una especie de jabón con un aroma agradable. Light se desvistió, quitó con cuidado sus vendajes y se metió en el agua, un suspiro de alivio salió de sus labios y, dejándose caer suavemente, se quedó allí por un buen rato.
Perdió la noción del tiempo, incluso el agua ya estaba a temperatura ambiente, entonces fue cuando salió de aquel pedacito de paraíso, del que nunca antes no había disfrutado. Al rato, salió de la habitación y vio a Thorment sentado en un pequeño sillón viejo "¿Te sientes mejor?", Light asintió, Thorment se levantó y la invitó a sentarse en la silla que había junto a la mesa "espero que tengas hambre" le dijo mientras le servía un cuenco con sopa recién hecha. Lo primero que hizo Light fue oler la sopa, no conocía aquel olor, pero tan solo con saber su aroma, ya le parecía apetecible "es una receta familiar de hace demasiado tiempo, espero que te guste", le puso un pedazo de pan y un vaso con vino tinto "no se si te guste el vino, o quizá prefieras agua", dejó otro vaso en la mesa y una jarra llena de agua. "Ahora iré a por un poco de leña para el fuego", dijo mientras abría la puerta. "Estaré aquí fuera por si necesitas alguna cosa", Light asintió mientras tomaba un pedacito de pan.
Cuando Thorment volvió con la leña, Light estaba limpiando el cuenco y la cuchara y éste le dijo que dejara todo eso y se recostara en el sillón, pues aún estaba un poco débil. Light se sintió muy alagada por ello y se sentó en aquel viejo sillón. "Tengo que seguir mi entrenamiento, hace muchos días que no lo hago" dijo Light. Thorment la miró y negó con la cabeza "no puedo dejar que hagas tal cosa, pues tus heridas aún no están sanadas del todo y correrías el riesgo de que se abran nuevamente".
Pasaron el resto del día en aquella pequeña casa, hablando y conociéndose, aunque parecía que Thorment sabía demasiado sobre Light... "Bueno, es hora de ir a descansar, mañana hemos de partir hacia nuestro destino, aquí ya no estas a salvo y te están esperando desde hace mucho tiempo" le avisó Thorment.
A la mañana siguiente, Thorment despertó antes que Light, y preparó todo para viajar. Cuando Light se despertó, salió de la habitación y lo vio sentado en aquel sillón como el día anterior "¿Dónde dormiste?" le preguntó ella, "se que te quedaste conmigo en la habitación, no recuerdo si me dormí antes que tú y... esta mañana no estabas ahí". Thorment rió, "cuando te quedaste dormida yo me vine al sillón, dormí aquí, como llevo haciéndolo
desde que te traje aquí, y descuida, jamás me aproveché de ti, por si en algún momento lo pensaste. Y ahora, come un poco, el viaje es largo y si no has navegado nunca, será agotador".
Cuando todo estaba listo para marcharse, fueron al puerto de una pequeña aldea que había junto al mar, una pequeña embarcación los estaba esperando, Thorment pagó unas monedas al capitán de aquel navío. Pasaron más de nueve lunas hasta que por fin divisaron el umbral por donde debían pasar para llegar a su destino. Una vez allí, hizo parar la embarcación, y Thorment saltó por la borda y empezó a nadar hasta el umbral, donde había una pequeña barca, éste volvió al navío para recoger a Light, y pagarle la parte que le faltaba al capitán "Muchas gracias por todo, aquí tienes la parte que te prometí". Thorment ayudó a Light a subir a la barca y cuando ambos estaban subidos, éste empezó a remar con rapidez.

Light no podía dejar de mirar aquel umbral, era tan impresionante y a la vez tan mágico que estaba embelesada con tanta belleza. Una vez cruzaron aquel gran arco, Light divisó un pequeño muelle. "Ya hemos llegado a casa" dijo Thorment. Cuando llegaron al muelle, Thorment se levantó y amarró la barca, salió y ayudó a Light a salir de allí. "Bienvenida a casa Light".
Caminaron un buen tramo, y Thorment paró en seco, haciendo que Light chocara con él, "Creo que iremos más rápido a caballo". Light se quedó extrañada por aquello que dijo, pues no veía ninguno por allí. En ese instante, Thorment cambió su forma y se convirtió en un centauro de cabello rubio y largo. Ella quedó atónita ante lo que acababa de ocurrir "todos tenemos un secreto, al igual que tú" le dijo éste, "ahora, si no te da miedo y confías en mi, sube, yo mismo te llevaré al castillo". Light dudó un poco, pero al final aceptó y subió a lomos del centauro. "Agárrate fuerte" le advirtió Thorment, y éste empezó a cabalgar tan rápido como pudo.
En poco tiempo llegaron a las puertas del castillo, cuando Light bajó de su lomo, las puertas se abrieron y la Emperatriz salió a recibirlos "Buen día madre" saludó Thorment haciendo una reverencia, "Buen día hijo" la Emperatriz abrazó a su hijo. "Madre, ella es Light, la encontré y cuidé de ella como me dijisteis", la Emperatriz asintió "Bienvenida a casa querida, hacía tiempo que esperábamos tu llegada y mandamos al caballito a por ti". Light estaba tan abrumada que no pudo decir nada.
Lo único que sabía es que había llegado al lugar adecuado, aquel lugar que Katsu le había indicado. Por fin dejaría de huir, estaba en casa, en su casa...


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